Con el tiempo aprendí, que soy mucho más de lo que veo cuando me paro frente al espejo, desde entonces le di más importancia a la esencia y opté por formarme y transformarme. Y descubrí que la vida es simple y profunda, mágica e impredecible, que es bueno estar preparados para todo, para ausencias y presencias, para tener mucho sin perder la humildad y para no olvidar que en verdad tenemos pocas necesidades necesarias. Aprendí que en la vida tenemos derechos, a ser libres, a ser felices, a ser amorosos, a estar sanos, pero lo más importante que aprendí, es que los derechos son también deberes y eso deja en nuestras manos la responsabilidad de vivir bien, porque entonces tenemos el deber de ser felices, el deber de saber amar, de mantenernos sanos, de ser indefinidamente libres y para todo eso, precisamos prepararnos, es decir, aprender a vivir. Aprendí que no nacemos completos, que completarse es formarse y con ello, entender cómo funciona la vida, aprendí...